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Paso bajo nivel, progreso y futuro

Escribe: Fernando Burgos

Algunas veces me asombro, otras veces me espanto, cuando leo y observo declaraciones y críticas a la obra del paso bajo nivel de Avenida Rivadavia.

Este es un anhelo de más de 100 años en Junín, pero no se trata de cumplir sólo un deseo de la mayoría de los vecinos de la ciudad. Se trata de una visión estratégica del desarrollo.

Algunas voces que se alzaron ante la inminente materialización de esta obra, sin dudas tienen que ver con la política partidaria, con una mirada cortoplacista y con actitudes mezquinas.

Otras críticas llegan por parte de posibles perjudicados, propietarios o inquilinos de locales comerciales.

Los planteos de quienes creen que se verán afectados de manera negativa, son entendibles. La de aquellos que se presentan como profesionales pero en realidad son seudos políticos encubiertos, no valen la pena.

En la historia de las grandes ciudades hay miles de situaciones como estas. La intervención urbanística en pos del progreso y la mejora general de la ciudad, puede generar algunos perjuicios particulares.

Pero esto no debe detener el progreso. Si el mundo se hubiera comportado de esta manera, no habría autopistas, no habría subtes, no habría puentes, no exisitiría la Avenida 9 de Julio ni decenas de avenidas, parques o edificios en todo el mundo.

Otra crítica que se le hace a la obra, son las pocas veces que el tren pasa todos los días. Quienes esgrimen este argumento, deberían leer completos los medios de comunicación de la ciudad. Allí van a encontrar muchas declaraciones y anuncios del Ministro de Transporte de la Nación, Mario Meoni, en las que informa que ya se cuenta con el financiamiento para recuperar las vías desde Buenos Aires a Mendoza y San Juan, que el tren Retiro – Junín comenzará a circular todos los días, que se podrían generar servicios regionales, que pretende y está trabajando para generar un polo de empresas ferroviarios en los abandonados predios del ferrocarril.

Por lo tanto, es necesario mirar la ciudad en su conjunto, apostando al progreso, construyendo el futuro y generando condiciones para la generación de empleo.

Se trata de una visión de la ciudad que en los últimos 5 años se perdió y que hoy, a partir de la acción de Mario Meoni desde el Gobierno Nacional, podemos ver como Junín vuelve a tener un rumbo.

En este contexto, como sucede siempre en estos debates políticos anti progreso, la gran mayoría, aunque silenciosa, apoya las intervenciones urbanísticas y acompaña el crecimiento y el desarrollo de la ciudad.

Por último, sólo me queda poner como ejemplo todas las críticas que se generaron en los años 2005/2006 cuando se estaba remodelando la calle Sáenz Peña en el centro de la ciudad. Luego, esa obra fue aplaudida y no sólo sigue siendo el centro comercial más lindo de una región muy amplia. Si no que hoy mismo, los vecinos y comerciantes de la propia Sáenz Peña entre calle Newbery y San Martín, quieren que esas reformas que fueron muy criticadas y ya llevan 15 años, también lleguen a esa zona.

Categoría: Noticias
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